Inquieto, ya sin la sorna del "comprá campeón" que dijo a mitad de año, cuando sentía que tenía al mercado bajo el pie, con la pelota dominada, el ministro Luis Caputo acaba de soltarle a la city una frase que hizo girar las cabezas de todos: "que los bancos no rompan las pelotas".
El drástico cambio de humor de Caputo es comprensible: ocurre cuando faltan apenas siete ruedas para que el Gobierno tenga que pagar el próximo 9 de enero US$ 4.300 millones por la renta y la amortización de Bonares y Globales, y el Tesoro apenas tiene US$ 2.400 millones. Y hay dos problemas: no llegan dólares desde EE. UU. y los dólares del colchón tampoco están apareciendo.
La ausencia de dólares desde EE. UU. es comprensible y esperable, porque Caputo acaba de cerrar el 2025 ajustando el techo de la banda según el IPC -2 (es decir 2,5% en enero, por la inflación de noviembre), por lo que se ve obligado a ceder el objetivo de desinflación para 2026; es decir, la misma foto en la que el mismo Caputo estuvo el 28 de diciembre de 2017, junto a Peña, Dujovne y Sturzenegger, cuando comenzó a desmoronarse el gobierno de Mauricio Macri.
Y la renuencia de los ahorristas a largar el canuto y colocar mansamente sus dólares en los bancos tiene que ver con algo bien concreto que advierten contadores y tributaristas: la ley de inocencia fiscal aún no fue promulgada, no garantiza que ARCA no vaya a buscar a los que depositen dólares. Esto no es un blanqueo, y para que no se termine convirtiendo en una trampa en la que se terminarán pagando más impuestos, hay que modificar muchas reglamentaciones, enmarañadas.
Así, con Caputo más nervioso, y sin dólares ni de Wall Street ni del colchón, el mercado vivió hoy el último lunes del año con un clima apagado, cuando todos esperaban un día de euforia, tras la aprobación del Presupuesto y de Inocencia Fiscal, el viernes pasado, después del cierre del mercado.
Al mismo tiempo, de mayor a menor, los títulos argentinos arrancaron este lunes con subas, pero como con el correr de las horas se ve que el pescado sigue sin venderse, los precios se fueron apagando. Los bonos terminaron casi sin cambios, pero con una baja de 9 unidades en el riesgo país, hasta 571 puntos básicos. Y la Bolsa porteña, con más negocios, finalizó con una baja del 0,4%, con ADR argentinos mixtos.
Esta situación de tensa espera en el mercado argentino, para ver si efectivamente los bonos se pagan o no el 9 de enero, se dio con mercados internacionales vibrando. Hubo una drástica toma de ganancias para los metales preciosos, con criptomonedas en baja, petróleo y cobre (récord) en alza, y con dudas en la Bolsa de Nueva York, que teme por lo que suceda con la economía norteamericana en 2026.
Hay inquietud en los inversores mundiales porque la Fed ya anunció que en una semana iniciará un "quantitative easing", es decir emisión de US$ 40.000 millones para comprar bonos de la propia Fed, liberando liquidez, reflejando que preocupa el débil mercado laboral norteamericano, más un déficit fiscal y una deuda pública de la Casa Blanca que nadie sabe cómo será resuelta.
A la espera de esos dólares crocantes que liberará la Fed, los bonos norteamericanos tuvieron un repunte en sus valores contado, por lo que hubo una consecuente leve baja para las tasas largas de EE. UU.: se pagó 3,5% anual a 1 año de plazo, 3,7% anual a 5 años, 4,1% anual a 10 años y 4,8% anual a 30 años.
Con eso, a contramano de todos los pronósticos que ven un dólar global débil en 2026, en el exterior el dólar global subió este lunes 1,1% en Chile, 0,4% en México y Brasil y 0,1% contra el euro y el franco suizo, no cambió contra la libra y el yuan, pero bajó 0,3% contra el yen.
En el mercado cambiario local, mientras por la firme suba del blue se está observando una movida inesperada, con la brecha cambiaria está volviendo a crecer, el dólar oficial estuvo a $1.477,22, y el BCRA no intervino en el mercado de cambios. Pero, lo más inquietante fue que al final del día la autoridad monetaria terminó perdiendo reservas.
En respuesta a eso, el dólar oficial subió 1,77 pesos hasta 1.477,22 pesos, el blue subió 10 pesos hasta 1.540 pesos, el Senebi subió 3,28 pesos hasta 1.490,14 pesos, el MEP bajó 2,43 pesos hasta 1.485,69 pesos y el contado con liqui bajó 6,71 pesos hasta 1.530,129. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 4% y la del CCL con el mayorista fue de 5%.
Entretanto, a pesar de que los dólares de los Bonares y Globales no están, los títulos públicos operaron tranquilos, pero con bajo volumen. Los inversores saben que, si Caputo no puede colocar deuda pronto, ni consigue el Repo con los grandes bancos buitres, puede seguir usando el swap de EE. UU. De ahí que los bonos argentinos cerraron casi sin cambios este lunes.
En papeles privados, con desconfianza, hubo otra rueda en rojo en la Bolsa de Nueva York, con baja del 0,5% para el Nasdaq y con descenso del 0,3% para el Dow y el S&P. Al tiempo que la Bolsa de San Pablo bajó 0,4% y la de México cedió 0,1%.
Pero, nuevamente, el peor número de todos estuvo otra vez en el mercado bursátil local. Con 105.513 millones de pesos operados en acciones y 122.814 millones en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 0,4%. Mientras que los ADR argentino estuvieron mixtas, con subas del 1% al 2,5% para Cresud, IRSA e YPF; y con bajas del 1% al 4% para Bioceres, Pampa E, Edenor, Galicia, Supervielle, TGS y Central Puerto.
Esta tensa calma de los títulos argentinos se concreta con commodities muy volátiles. Hubo una suba del 1,6% para el petróleo. Se anotó una gran toma de ganancias en los metales preciosos, sobre todo para la onza de plata, que cayó más del 8% desde su cumbre histórica. Los metales básicos terminaron mixtos, pero con el cobre logrando otra marca histórica. En Chicago, todos los granos bajaron, especialmente el maíz. En Rosario, recuperó algo el girasol, pero el trigo y el maíz estuvieron de capa caída. Y, por último, tras un fin de semana corcoveante, este lunes se anotó una baja del 0,4% para el Bitcoin, con caídas de hasta el 4% para el resto de las criptomonedas.
Fuente: El Economista, Luis Varela.
